Lennon y Aute, imaginando un mundo mejor

Tiempo de lectura: 2 minutos

Una fría y nebulosa mañana de enero de 1971, en la “habitación blanca” de Tittenhurst Park, sentado al piano junto a Yoko, Lennon compuso Imagine, una de las mejores canciones que se han escrito, si no la mejor.

En un contexto bélico insoportable, marcado por la Guerra de Vietnam y otras en Oriente Próximo, Asia y África, fue considerada, y así ha quedado para la eternidad, como un himno por la paz.

Imagina que no hay países  (Imagine there’s no countries)
no es difícil  (it isn’t hard to do)
nada por lo que matar o morir  (nothing to kill or die for)

Imagina a toda la gente  (Imagine all the people)
viviendo la vida en paz  (living life in peace)

Como tantas veces ocurre, hubo quienes quisieron mandar la ingenuidad al cubo de la basura. Lennon lo sabía. “La gente decía: son ingenuos, son tontos, son estúpidos”. Solo pretendíamos sugerir: “Imaginemos un futuro mejor”.

Era consciente de que no tenía nada concreto que ofrecer. Solo un sueño sobre el que construir algo distinto, aunque fuera interpretado como un sueño utópico.

Puedes decir que soy un soñador  (You may say i’m a dreamer)
pero no soy el único  (but i’m not the only one)
Espero que algún día te unas a nosotros  (I hope someday you’ll join us)

*****

Pasaron treinta y seis años y, entre la madrileña Quinta de la Fuente del Berro y su rincón de Jorge Juan, Aute encontró la inspiración necesaria para componer Imaginación, la canción que abre esta entrada y que recomiendo escuchar.

En ella, dialoga con Lennon, poniendo al día aquel sueño.

Yo quise imaginarme en paz
como tú en tu canción
Solo atado al sueño
que soñó tu razón.

Pero ya lo ves
mi querido John
Nada es lo que es
todo es sinrazón
todo está al revés.

Han pasado los años
los gozos y los daños
Pero tu canción
sigue viva ahí.

Con ella, Luis Eduardo se unió a la utopía de John, a aquella propuesta de imaginar un mundo mejor, a pesar de los pesares.

Porque “la utopía –escribió Eduardo Galeano– está en el horizonte. Camino dos pasos –decía–, ella se aleja dos pasos, y el horizonte se corre diez pasos más allá.” Luego, se preguntaba: “¿Entonces, para qué sirve la utopía?”; y se respondía a sí mismo: “Para eso, sirve para caminar.”

Para caminar en una dirección determinada, porque, como una brújula, la utopía nos marca el norte hacia el que dirigirnos, dando sentido y significado a nuestras vidas.

“La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un futuro mejor”, dejó escrito Anatole France.

Qué sería de nosotros, sin esa capacidad de imaginar un mundo mejor; de abrir nuevos horizontes en aquella dirección, aunque sean lejanos; de concebir utopías que nos mantienen en el camino.

Imagine e Imaginación, hacen que el sueño utópico siga vigente. En un mundo con 56 conflictos armados abiertos, miles de muertos y millones de desplazados, quién recogerá su testigo para seguir imaginando un mundo mejor. Porque, como dijo Luis Eduardo, “la imaginación nunca está en el poder”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *