
El presidente chino, Xi Jinping, está en Moscú y ha sido recibido por Putin en el Kremlin.
Atención a la mesa que les separa, o les une. Casi no da para el centro de flores.
Nada que ver con la que utilizó para recibir al presidente francés Emmanuel Macron, al alemán Olaf Scholz y al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.



Parecen mesas no friendly.
Sin embargo, la cercanía se hizo más evidente cuando recibió a Marine Le Pen y a Valentina Tereshkova.


Y por si hubiera alguna duda sobre el carácter amistoso de la mesa de Xi y la ansiada cercanía del dirigente ruso, es la misma que reunió a Putin con Aleksandr Lukashenko, Bashar al-Ássad, Jair Bolsonaro, Nicolás Maduro y el cubano Miguel Díaz-Canel.





¡Ay, si las mesas hablaran!


Si, parece evidente que al ruso le gusta demostrar cercanía con sus condiscipulos políticos (mesa txiki) y con los rivales o enemigos mesa geande o enorme. Es un hombre complejo, que usa un detalle visual para mostrar su posición. Bien visto.